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La violencia No es Normal

Dentro de algunos días se realizarán una serie de manifestaciones a lo largo y ancho del país con motivo del día de la mujer y una convocatoria de diferentes organizaciones en repudio a los feminicidios y a favor de los derechos de la mujer.

Considero una obligación manifestar desde este foro mi repudio a cualquier forma de violencia así como mi apoyo total a los derechos de la mujer.

Muchas personas de quienes es bien conocida su postura abiertamente de derecha se intentan lavar la cara expresando públicamente su apoyo a la movilización del 9 de Marzo. Otros tantos confundidos se desmarcan de esa movilización por considerar que los primeros “ensucian” el objetivo o incluso dicen que se “adueñaron” del movimiento. A pesar de los discursos de ambos sectores, en ningún caso hacen aportación alguna a los derechos y seguridad de la mujer, mas bien todo lo contrario.

Desde Esos Locos Bajitos expreso mi apoyo franco y decidido a la lucha por los derechos de la mujer.

¡Ni una menos!
¡Por el derecho a decidir sobre su cuerpo!
¡Por una vida segura!
¡Por una vida digna!

Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad (12 de 12)

[Continuamos con el doceavo de ésta serie de 12 Post acerca de los Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad, escrito por el reconocido especialista Javier Touron]…

MITO 12 La atención a los de alta capacidad es razonable, pero debe posponerse hasta que otras necesidades mucho más importantes del sistema educativo estén cubiertas

¿Quién y cómo se determina qué necesidades son mucho más importantes? ¿Es acaso una cuestión baladí el que muchas personas con capacidad para ser buenos o grandes músicos, investigadores, escritores, etc. corran el riesgo de perderse? O aunque no se llegue a niveles de excelencia que conviertan a las personas en populares, ¿puede una escuela moderna ignorar las demandas individuales de desarrollo centrándose en un esquema educativo eminentemente grupal?

Planteadas las cosas de modo tan extremo muchos pueden pensar que la escuela ya tiende a la atención individualizada en la medida de sus recursos. Aunque esto fuese así, lo que es bastante dudoso, queda por resolver el problema crucial: la adaptación de los programas, el desarrollo de otros nuevos que cubran las expectativas de los más capaces.

La experiencia acumulada en muchos países muestra fehacientemente que atender la educación de las personas de alta habilidad supone una mejora de la escuela en su conjunto, por lo que no sólo no debe esperarse a que otras necesidades estén cubiertas -cosa que nunca se logrará de modo satisfactorio-, sino que la atención de este tipo de alumnos es prioritaria y no debe enfrentarse a otras necesidades. Generalmente quienes razonan así suelen ser claros detractores de la atención a la diversidad, aunque quizá toleran mejor la atención a los alumnos que presentan deficiencias.

Por tanto, este modo de razonar es un poco dialéctico y, sobre todo, equivocado. Ya señalamos páginas atrás que la escuela debe tender a la individualización de la enseñanza, porque es el modo de adaptarse a las necesidades particulares de cada alumno. Esto es aplicable a todos los alumnos independientemente de su capacidad.

Podríamos plantear la cuestión de otro modo. Lo que debe procurarse es un sistema educativo de calidad, y no es posible hablar de calidad sin individualización, sin respuestas diferenciadas para cada alumno.

Si se promueve una escuela de este tipo se estará beneficiando a todos los escolares, a los de alta capacidad y a todos los demás. Si tenemos en cuenta que los talentos cuyo desarrollo no se aborda corren el riesgo de perderse, la importancia de planificar acciones educativas encaminadas a su desarrollo es patente.

La atención a los de alta capacidad no es opcional en ningún sistema educativo. Es cierto que deben utilizarse los recursos disponibles para muchas necesidades, pero no lo es menos que la atención a la superdotación es ineludible en una sociedad moderna. Los países que no atienden a los de alta capacidad desperdician un gran capital social.

Esperamos haber planteado un suficiente número de aspectos controvertidos que inciten a la reflexión, incluso al debate entre los profesionales de la educación. Sobre todo de aquéllos que, al final, tienen en sus aulas la posibilidad de hacer fructificar o bien malograr los talentos que les son confiados.

No olvidemos que los niños de alta capacidad están ahí, y seguirán estando, los identifiquemos o no, los reconozcamos o no. Lo que importa es que no arruinemos sus posibilidades por abandono o negligencia, por comodidad o ignorancia. La tarea, desde luego, merece la pena.

Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad (11 de 12)

[Continuamos con el onceavo de ésta serie de 12 Post acerca de los Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad, escrito por el reconocido especialista Javier Touron]…

MITO 11 La atención diferenciada a los alumnos de alta capacidad atenta contra el principio de igualdad de oportunidades, produciendo diferencias entre los alumnos en función de su capacidad.

La primera parte es falsa, la segunda no. Claro que se producirán diferencias entre los alumnos en función de su capacidad. Pero es que ¿acaso somos iguales? Es evidente que somos muy diferentes en nuestras competencias y posibilidades. Somos iguales como personas, y es ésa igualdad radical la que exige un tratamiento diferente.

El principio de igualdad de oportunidades exige, precisamente, que a cada alumno se le de la ayuda que precise en función de sus propias características. Lo que atenta contra este principio es el tratamiento educativo indiferenciado, haciendo sinónimos igualdad de oportunidades e igualdad de resultados. De este modo lo que se promueve es el igualitarismo y se consolida la mediocridad.

No es posible mantener con rigor esta postura y, al mismo tiempo, hablar de la atención a la diversidad o de las necesidades educativas especiales que lleva consigo este principio. Es preciso tener en cuenta que la atención a la diversidad es una cuestión de principio, no de tipología. Es decir, que no se trata de atender a unos tipos de diferencias y no a otros. Se podría preguntar, ¿pero qué tipo de diferencias deben ser atendidas? ¿cualquier diferencia? La respuesta es sencilla, la pedagogía diferencial la ha señalado hace mucho tiempo: deben atenderse aquéllas diferencias que sean educativamente relevantes, significativas, para el desarrollo personal de los educandos.

Centrándonos en la escuela, el principio que se podría invocar es el que constituye uno de los pilares del modelo de CTY, el optimal match, según el cual ha de procurarse que la enseñanza que los sujetos reciben se adecue de modo óptimo a sus condiciones personales, al menos en dos sentidos: dificultad y velocidad. Lo primero se relaciona con la profundidad y el nivel de desarrollo, con la complejidad y el reto intelectual. Lo segundo, con el ritmo de aprendizaje de los alumnos, concepto que nunca será suficientemente enfatizado y que implica, entre otras cosas, que al alumno debe permitírsele que avance por el currículo a la velocidad que convenga a su ritmo de aprendizaje, evitando a toda costa las tareas repetitivas sobre ámbitos ya dominados suficientemente, que lo único que promueven, lejos del desarrollo intelectual, es el aburrimiento.

Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad (10 de 12)

[Continuamos con el décimo de ésta serie de 12 Post acerca de los Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad, escrito por el reconocido especialista Javier Touron]…

MITO 10 Lo único que se consigue con una educación diferenciada para alumnos de alta capacidad o para aquellos que destacan en algún talento específico, es crear elitismo, aumentando y pronunciando de manera evidente las diferencias entre las personas.

Toda educación que se precie de serlo debe tener como fin último la búsqueda de la excelencia, que persigue que cada persona pueda desarrollarse al máximo en todos los ámbitos de la vida. Ofrecer a los alumnos de alta capacidad la oportunidad de alcanzar el nivel al que pueden llegar, mediante la forma que a ellos más les conviene, no es crear elitismo, es dar a cada uno lo que le corresponde, porque igual de injusto es el trato desigual de los iguales, que el trato igual de los desiguales.

No conviene confundir elitismo con excelencia. Lo que ocurre es que en muchos ambientes la promoción de la excelencia no está de moda. Se percibe, en ocasiones, una atmósfera un tanto colectivista que pretende la promoción del igualitarismo, evitando a toda costa que los más capaces puedan destacar sobre el resto, lo cual es profundamente injusto.

El elitismo tendría un sentido negativo, a nuestro juicio, si se entiende que sólo algunas personas “socialmente favorecidas” tendrán oportunidades adecuadas para su educación, mientras otras, con condiciones intelectuales, o de otro tipo, para acceder a una educación de alto nivel, les fuera vetado el paso, por razones ajenas a su propia competencia, para la ayuda que pretenden. Así, el elitismo sería una actitud arbitraria establecida por los que ocupasen las posiciones dominantes. Por el contrario, al promover la excelencia, ofreciendo posibilidades a todas las personas que lo precisen, estamos favoreciendo todo el tejido social, que ha de beneficiarse de los logros de aquéllos que tienen mayor capacidad. Lo contrario es, nos parece, una actitud de auténtico despilfarro social.

Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad (9 de 12)

[Continuamos con el noveno de ésta serie de 12 Post acerca de los Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad, escrito por el reconocido especialista Javier Touron]…

MITO 9 Crear programas especiales para niños de alta capacidad, o trabajar de manera distinta con ellos es un error, puesto que estamos impidiendo que se desarrollen a un ritmo normal, el propio de su edad.

Cada sujeto necesita desarrollarse al máximo de sus posibilidades, siempre teniendo en cuenta las características que lo definen como una persona única. No ofrecer esa oportunidad a las personas que sobresalen en un talento, sería lo mismo que negársela a aquellos que, por algún motivo, tiene dificultades o problemas de aprendizaje.

Los principios de la psicología del desarrollo enseñan claramente lo equivocado de las normas ligadas a la edad. Si bien éstas marcan un estándar evolutivo general para los individuos, no constituyen una pauta determinística de cómo se desarrollarán todos los individuos. Esto es particularmente cierto en el caso de los sujetos de alta capacidad. Las normas ligadas a la edad, a las que estamos tan acostumbrados en los sistemas educativos centralizados, con un currículo nacional y una escuela fuertemente graduada, son de escaso o nulo interés para los de alta capacidad. Precisamente una de sus características más definitorias es que alteran todas las normas ligadas a la edad. Si no fuera así, muchos de los problemas que se están planteando en estas páginas estarían resueltos.

La cuestión es que su desarrollo sigue pautas y ritmos diferentes a los del resto de los niños, y con frecuencia presentan conductas y competencias cognitivas y afectivas muy superiores a las que corresponden a su edad cronológica. De aquí, precisamente, muchos de los problemas que presentan en la relación con sus compañeros de edad, con los que les es difícil mantener una conversación de interés mutuo; por eso nos referíamos anteriormente a la necesidad de “compañeros intelectuales” con los que puedan compartir preocupaciones e intereses, y que les ayuden a ver que hay otras personas como ellos mismos.

Por otro lado, no hay que perder de vista la importancia que tiene el ofrecer a estos niños otras posibilidades que vayan más allá de los propios contenidos escolares. Así, atender los intereses que puedan tener en otros campos contribuirá a aumentar su motivación y el desarrollo de sus capacidades.

En suma, y volviendo al principio, el trabajar con ellos de modo distinto y con programas especiales no sólo no impide su desarrollo, sino que favorece que se desarrollen con arreglo a sus particulares necesidades, aunque estas no coincidan, que no lo harán, con su edad cronológica.

Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad (8 de 12)

[Continuamos con el octavo de ésta serie de 12 Post acerca de los Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad, escrito por el reconocido especialista Javier Touron]…

MITO 8 Todos los niños son de alta capacidad, y, por tanto, no existe un grupo especial de de alta capacidad que necesiten de un trato especial en la escuela

Todas las personas tienen sus puntos fuertes y sus puntos débiles, pero esto está lejos de hacer cierto el mito anterior. Es evidente que no todos los alumnos son de alta capacidad, ni tampoco todos los de alta capacidad lo son en el mismo grado. Mientras todos los niños tienen capacidades y limitaciones, algunos niños tienen capacidades extremas en una o más áreas. La superdotación extrema crea unas necesidades educativas especiales, al igual que lo hacen el retraso o las dificultades de aprendizaje.

La escuela atiende adecuadamente, en el mejor de los casos, a los alumnos de condiciones medias, porque los programas en su contenido y desarrollo están previstos para ellos, pero en cuanto una persona comienza a apartarse de lo “normal”, el desajuste con la capacidad del programa convencional para responder a sus necesidades se hará cada vez más patente.

Pensemos en un alumno que es capaz de cursar en un programa intensivo de verano, en tres semanas, la materia correspondiente a un curso entero de matemáticas, por ejemplo (los hay que triplican este rendimiento). ¿Cómo puede permanecer durante nueve meses trabajando en algo para lo que sólo necesita tres semanas sin que su capacidad intelectual y su paciencia se resientan? ¿Qué dificultad entendemos que puede representar para estos alumnos una enseñanza repetitiva y espiral con un notable grado de solapamiento entre temas y conceptos? ¿Cómo estimular en estas condiciones su afán por saber y profundizar en una materia determinada? ¿Qué pasará con su motivación? No es razonable obligarles a caminar cuando pueden volar.

Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad (7 de 12)

[Continuamos con el séptimo de ésta serie de 12 Post acerca de los Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad, escrito por el reconocido especialista Javier Touron]…

MITO 7 Los niños de alta capacidad suelen pertenecer a clases sociales altas, con unos medios económicos suficientes que permitan disponer de los recursos materiales adecuados a las necesidades de estos niños.

Si bien una adecuada estimulación desde las primeras edades puede favorecer el desarrollo óptimo de los niños de alta capacidad, así como la consecución de todas sus potencialidades, la investigación muestra que en ambientes desfavorecidos también pueden encontrarse niños con talento, que necesitarán de programas adecuados una vez que han sido identificados.

Vincular la alta capacidad con la clase social es intrínsecamente equivocado, retórico y poco riguroso. Y, sobre todo, falso. Lo que ocurre es que nos desenvolvemos en unas sociedades que tienen una pertinaz tendencia a la injusticia y a perpetuar y consolidar determinados privilegios que sólo alcanzan a las personas que ocupan los lugares socialmente más destacados. A los ricos y poderosos, podríamos decir utilizando una retórica un tanto demagógica.

Es evidente que la alta capacidad puede surgir, y de hecho surge, en cualquier ambiente social, por marginal que pueda ser. Es cierto también que la falta de oportunidades educativas impide el posible desarrollo de muchas personas que no pueden acceden a unos servicios y programas educativos de calidad acordes a sus necesidades. Por tanto, si bien no hay razones científicas que justifiquen el nexo clase social-superdotación, sí que tenemos evidencias más que suficientes de que las personas con abundantes medios económicos, por ejemplo, tendrán más posibilidades de desarrollo personal que quienes no los tengan. Esto viene a poner en jaque el principio de subsidiariedad que debe estar presente en todo sistema educativo. Es importante que nadie malogre sus potencialidades simplemente porque ha nacido en un ambiente socialmente desfavorecido. Para evitar esto es necesario que los procesos de identificación sean sistemáticos y periódicos y que abarquen a todos los posibles candidatos. Hacerlo de otro modo supondría consolidar el llamado “efecto Mateo”, que vendría a dar más oportunidades a unos grupos que ya las tienen, ignorando a otros que siempre carecen de ellas; si esto es así, lo que se hace es fomentar el elitismo, cuestión a la que nos referiremos más adelante y que nada tiene que ver con un correcto planteamiento de la educación de las personas de alta capacidad.

Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad (6 de 12)

[Continuamos con el sexto de ésta serie de 12 Post acerca de los Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad, escrito por el reconocido especialista Javier Touron]…

MITO 6 Los niños de alta capacidad, especialmente los prodigios, llegan a ser adultos eminentes y creativos. O, el mito contrario, las personas que no muestran eminencia en la infancia o que no son prodigios, nunca llegarán a destacar en algún talento concreto

No es fácil predecir el éxito futuro o señalar qué variables están claramente relacionadas con él, son muchas las circunstancias que pueden favorecer o dificultar el camino hacia la eminencia, concepto –por otra parte- bastante relativo. Lo que es cierto, tal como muestran innumerables estudios longitudinales, es que la detección temprana y la provisión de ayudas educativas oportunas son la mejor garantía de éxito en el desarrollo personal. Que dicho desarrollo sea socialmente considerado (caso del campo artístico, por ejemplo), depende de factores generalmente ajenos a la acción educativa misma.

La educación de los alumnos de alta capacidad, de todas las personas independientemente de su capacidad, se debe orientar al pleno desarrollo personal, a la completa actualización de las propias potencialidades, en un proceso que –como sabemos- siempre estará inacabado.

Es claro que la alta capacidad puede mostrarse precozmente para en un momento posterior equipararse a un perfil más estándar, de “normalidad”. O lo contrario, que la competencia excepcional aparezca en un momento del desarrollo de las personas más tardío. Sea cual fuere el caso, el reto está en adecuar las oportunidades educativas a las necesidades actuales de cada educando, sin basar éstas en las realizaciones futuras, de las que nunca tendremos demasiada certeza.

Por tanto, es posible que algunos niños de alta capacidad, incluso los prodigios no lleguen a ser eminentes en la etapa adulta, y que algunos adultos eminentes no sean prodigios. Esto no debe condicionar en modo alguno su educación. Al contrario, la acción educativa debe estar abierta a cubrir las necesidades de las personas independientemente de cuando se presenten, evitando a toda costa el etiquetado, estableciendo una especie de inexorable relación causa-efecto entre la etiqueta y el resultado esperable. Es propio de una actitud educativa estar abierto al cambio y a la mejora, al hecho de que las personas siempre pueden dar más de sí. Además la eminencia no es, necesariamente, una meta educativa, y no es imprescindible para alcanzar el pleno desarrollo personal. Otra cosa distinta es que el que pueda ser eminente no quiera serlo.

Nuevo modelo educativo: el beneficio de la duda

Llegamos al fin de nuestra serie sobre los métodos educativos y qué tan benéficos pueden ser para los niños con capacidades sobresalientes y para cerrar con broche de oro (ajá), comentaré sobre el “Nuevo” Modelo Educativo que la Secretaría de Educación Pública introdujo desde el ciclo lectivo anterior y que se supone regirá el futuro de la enseñanza académica (aunque aún no sabemos si sobrevivirá).

El caso es que la SEP nos presentó ciertas modificaciones al modelo que se utilizaba desde 2011 para que pareciera muy nuevo, pero no vamos a meternos en la polémica acerca de si está bien, mal o más o menos. Entrando en materia directamente, debo decir que lo más sonado de los aprendizajes esperados, es que se introdujo como una parte esencial, el desarrollo socioemocional.

Ya hemos mencionado en otras ocasiones, que las áreas social y emocional son muy importantes en el desarrollo de cualquier persona, y muchas veces se vuelven tema vital en los niños con capacidades superiores, debido a la alta sensibilidad e intensidad con que una gran parte de ellos perciben el mundo.

No es que las niñas y niños con alto potencial tengan problemas con la socialización, eso es un mito, ni que todos tengan trastornos emocionales, pero si es cierto que una buena inteligencia emocional es requerida para que todas las capacidades cognitivas puedan ser desarrolladas hasta su máximo nivel.

Esto es lo que podemos destacar del nuevo modelo que entró como prueba en algunas escuelas en 2017-18 y que en el ciclo 2018-19 se implementa en preescolar, primero de primaria, primero de secundaria y preparatoria. Tener actividades específicas en este rubro debe ser benéfico, aunque, por supuesto, aún dependemos de la forma en que serán implementadas y eso es lo que hace dudar un poco del asunto.

De acuerdo al nuevo modelo, el desarrollo del área socioemocional será una materia, pero ya hemos visto por décadas cómo la materia de civismo, o ética y valores, o formación cívica ética, no necesariamente se refleja en la actitud de los estudiantes, porque tiene mucho que ver con la forma como se enseña. Lo mismo puede pasar con la formación socioemocional como materia o peor aún, como club, porque en muchas escuelas decidieron colocarla en ese nuevo apartado educativo que impone el modelo y es posible que no se trabaje con la profundidad que, por lógica, requiere.

Pero si en la escuela ha decidido trabajarla de forma transversal, es decir, como parte de lo cotidiano con el resto de las materias, podría ser mucho más eficaz. Papá, mamá, si a tu hijo o hija con capacidades superiores le tocó este cambio y se lo enseñarán así, es posible que se hayan sacado la lotería, claro, a reserva de que los profesores usen estrategias adecuadas para que no quede como una mera información y de verdad sea para cambiar vidas.

Otra ventaja del nuevo modelo es que se permitirá más flexibilidad en la forma en que las materias pueden ser enseñadas. No es que no la hubiera antes, porque la realidad es que las escuelas y los profesores podían elegir la forma de enseñar, siempre que cubrieran los contenidos, pero ahora está más claro que tienen libertad de hacerlo. Sin embargo, no deja de ser un tema contradictorio, porque mientras parece que las didácticas pueden ser más flexibles, se han impuesto libros de texto que no facilitan la evaluación por trimestres que se pretende ahora.

Esta flexibilidad explícita era necesaria para solicitar, así, amablemente, en las escuelas, las adecuaciones curriculares que necesitan los chicos sobresalientes y no toparse con el pretexto de que “la SEP nos exige que se enseñe así”. Ahora, la propia publicación del modelo en la página oficial del organismo gubernamental, les da armas a las familias para acercarse a la escuela y solicitar el apoyo para que las actividades que deben cumplir los peques, de verdad tengan como resultado un aprendizaje significativo.

Ya tenemos referencia de maestros en escuelas públicas y privadas que no esperaron a que el modelo entrara oficialmente, y decidieron empezar con algunas innovaciones pedagógicas y didácticas, con éxito no sólo con los alumnos regulares, sino también con niños y niñas sobresalientes. Esto quiere decir que, si algunos pueden, pueden todos, siempre que quieran. Deseo de corazón que puedas encontrar una escuela así, mamá, papá, porque será de gran apoyo una vez que conozcas las necesidades específicas de tu peque.

Otra cosa que puede ser provechosa para los niños con capacidades superiores, en el nuevo modelo, es que los clubes deben integrar actividades de arte de manera obligatoria, pero, de nuevo, depende de la visión de la escuela, pues mientras algunas los pusieron como optativo, otras los manejaran por trimestres. Si es optativo, puede ser que tu niño no lo elija, y se perderá la oportunidad de tener los beneficios que el arte siempre brinda en la formación integral de cualquier persona. O puede ser que sea trimestral y que sólo por un rato disfrute de los beneficios: mayores conexiones cerebrales, desarrollo de la creatividad, estímulo a la imaginación, motivación para el pensamiento crítico, por citar algunos ejemplos.

Lo ideal sería que actividades como música, artes plásticas, ajedrez y ecología, en la cual pueden incluirse cosas como la creación de huertos, reciclaje y proyectos con beneficio social, formaran parte del currículo permanente, lo cual contribuiría a enriquecer las mentes que tienen habilidades por encima del promedio y en general, a todo el alumnado.

Por lo pronto, no nos queda más que otorgarle el beneficio de la duda y esperar que la SEP capacite (ahora sí) a los docentes para implementar el modelo de forma adecuada, que los propios docentes estén abiertos al cambio y su actitud sea tanto positiva como eficiente, y que, si funciona, no vaya a sufrir modificaciones drásticas más adelante, por motivos políticos.

Respecto a la inclusión, no hay mucho que decir. El documento de la SEP vuelve a hacer énfasis, como lo hizo con los Planes y Programas de 2011, en la detección, identificación y atención de los niños y niñas con aptitudes sobresalientes. La mala noticia es que, pese a tener incluso un manual para docentes, éstos nunca fueron capacitados para cumplir con los lineamientos oficiales y a veces, ni siquiera los maestros de la Unidad de Servicio y Apoyo a la Educación Regular (USAER) o Unidad de Educación Especial y Educación Inclusiva (UDEEI) conocían los protocolos. Se insiste en la necesidad de detectarlos, de atenderlos, pero aún hay que ver si ahora sí será real.

Con esto terminamos esta serie y espero que haya sido de utilidad. Si tienes una duda, comentario y, por qué no, reclamo o desacuerdo, estoy a tus órdenes en mi perfil de Facebook donde me encuentras con mi nombre completo. Mándame mensaje para saber que quieres comunicarte conmigo. Y mamá, papá, recuerda que la información es poder, nunca dejes de investigar y de leer de fuentes confiables, es imprescindible para guiar a tu pequeño por el hermoso mundo de las capacidades superiores.

Referencias

Alfonso, S. (2014). Importancia de la educación musical en la educación infantil. Universidad Internacional de La Rioja.

Chacón, J. (2012). El gran ajedrez para pequeños ajedrecistas. Guía didáctica y práctica para la enseñanza del ajedrez como herramienta en el ámbito educativo. Murcia: Consejería de Educación, Formación y Empleo.

García, C. (s.f.) ¿Qué puede aportar el arte a la educación? El arte como estrategia para una educación inclusiva. Arte y Sociedad, Revista de Investigación. Universidad de Málaga. Recuperado de: http://asri.eumed.net/1/cgm.html

Goleman, D. (1996). La inteligencia emocional. Barcelona: Editorial Kairós

Nuevo Modelo Educativo. (2017). Secretaría de Educación Pública.

Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad (5 de 12)

[Continuamos con el quinto de ésta serie de 12 Post acerca de los Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad, escrito por el reconocido especialista Javier Touron]…

MITO 5 Los niños de alta capacidad son creados por unos padres “superapasionados”, que conducen a sus hijos a rendir continuamente de forma alta. Cuando los padres, muy ambiciosos, les empujan demasiado, esos niños terminan fracasando

Los padres, aunque deben estar junto a los hijos estimulándolos, animándolos y empujándolos, no crean la alta. Es importante que los padres reconozcan las necesidades educativas y afectivas de sus hijos, y esto implica que deben ser conscientes de cuáles son sus puntos fuertes y cuáles sus puntos débiles, que seguro los tendrán. Siendo así, la exigencia para que sus hijos pongan el esfuerzo que razonablemente se puede esperar de ellos para alcanzar el rendimiento acorde a su capacidad, será compatible con la comprensión ante los fallos y fracasos, que también los habrá. Los padres deben analizar cuidadosamente cuáles son las razones que les llevan a presionar a sus hijos. Si realmente van buscando un estímulo que les ayude en su desarrollo personal, o si están proyectando en su exigencia alguna frustración personal, o incluso si lo hacen por vanidad, o por prestigio social. En cualquier caso, lo que es claro es que la alta capacidad, como potencial que es, no se crea a base de esfuerzo o exigencia paterna. Mas bien los padres lo que deben es ofrecer el apoyo necesario para que sus hijos alcancen su pleno desarrollo, favoreciendo un ambiente intelectual y culturalmente estimulante, donde el interés por la felicidad personal de los hijos, fin mismo de la educación, presida todas las relaciones familiares. Pero el estímulo, que siempre es conveniente, no debe convertirse en presión, o en el planteamiento de unas metas lejos del alcance real de las facultades del niño. Cuando esto ocurre, el fracaso está asegurado, con los efectos negativos que de él se derivan, tanto para la imagen del niño sobre sí mismo, como para las relaciones paterno-filiales.

Lo contrario también es cierto, una persona con una capacidad potencial alta, si no recibe el apoyo de la familia, y el interés de sus padres por ofrecerle las oportunidades educativas adecuadas está ausente, tendrá –en el mejor de los casos- menos posibilidades de obtener una realización adecuada de sus capacidades.

Los niños de alta capacidad están enviando señales claras a sus padres acerca de su necesidad de un entorno estimulante, en esto no son diferentes de cualquier otro niño. El arte educativo de los padres debe llevarles a encontrar el balance adecuado entre exigencia y comprensión, entre ayuda y presión, entre estímulo y desinterés.

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