¿Es el Método Montessori como lo pintan?

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Nueva semana, nueva entrega en la que les platicaré acerca del Método Montessori, con ventajas y desventajas para que sepan en qué sí y en qué no puede ser conveniente para la educación escolarizada de nuestros niños con alta capacidad.

De todos los métodos pedagógicos que se conocen desde el siglo pasado, el Montessori es el más famoso, extendido, buscado y recomendado en general. A estas alturas ya hay millones de clientes satisfechos y entonces, medio mundo cree que es lo máximo y la solución a todos sus problemas. Bueno, sí, tiene lo suyo y para algunos funciona muy bien, pero no es la panacea.

Empecemos con lo bueno. María Montessori estaba convencida de que los niños debían experimentar y ser respetados en sus ritmos y tiempos para aprender cosas, pero lo más importante, era educar “personas”. Sí, personas, no robots para alimentar a las empresas y fábricas, de empleados que no tuvieran otro objetivo que ganar dinero para medio vivir al día.

Su visión, francamente humanista, se centra en que los niños deben aprender a hacer cosas porque les gusta, no porque se les obliga. Se respetan sus gustos, sus deseos, hasta sus elecciones según su estado de ánimo. Es el método constructivista por excelencia, llevado a los más altos niveles. Aquí el niño es por completo responsable de su aprendizaje y se promueve por completo su autodisciplina.

También utiliza una distribución por edades, pero diferente a otros métodos: de 0 a 3, 3 a 6, 6 a 9 y 9 a 13, en la educación básica. Hay que decir que, contrario al buen señor Rudolf Steiner, creador de la Pedagogía Waldorf, Montessori no ideó su método a través de un trance, sino que fue producto de sus múltiples estudios (de ella sí podemos afirmar que fue polímata) observando a los niños y su educación a través de su mirada como pedagoga, doctora en medicina y filosofía, antropóloga, bióloga y psicóloga.

Ella postuló que existen cuatro planos de desarrollo: en el primero, hasta los seis años, el niño tiene una mente absorbente que se apropia de todo lo que lo rodea, bueno y malo. El en segundo, de la mente razonadora y que llega hasta los 12 años, los niños deben ser estimulados en su imaginación y pensamiento abstracto (algo parecido postula la Pedagogía Waldorf, ¿recuerdan?)

En el tercer plano, hasta los 18 años, el joven tendrá una mente humanística, donde se supone que estará ansioso por comprender el mundo, la humanidad y contribuir a su desarrollo. Por último, el plano de la mente especialista, con un adulto hasta los 24 años, debe consolidar la posición del individuo en el mundo.

Pero y ¿todo esto qué tiene que ver con mi niño sobresaliente? Vamos por partes. Sabemos que muchos niños con altas capacidades presentan un desarrollo asincrónico muy marcado, es decir, que algunas áreas cerebrales maduran más rápido que otras o incluso puede presentarse un problema de aprendizaje y hasta un trastorno que podrían dar lugar a un diagnóstico de doble excepcionalidad. También existe lo que se conoce como Sobreexcitabilidades, es decir, una hipersensibilidad en algunas áreas: sensorial, emocional, psicomotriz, imaginativa e intelectual.

Pues resulta que el Método Montessori pone mucha atención en el estímulo de las áreas sensoriales, motrices y emocionales desde el nacimiento hasta los seis años. Además, fomenta la responsabilidad, enseña a los niños a buscar por ellos mismos las respuestas a sus dudas y les enseña el valor de ser autosuficientes. Pero aquí es donde puede haber un pequeño tropiezo. Muchos niños con capacidades superiores tienen dudas sobre temas profundos desde muy corta edad (dos o tres años, más o menos, sobre todo cuando ya presentan un vocabulario muy avanzado): Cómo funcionan las turbinas de los aviones; de dónde venía el meteorito que destruyó a los dinosaurios; por qué Saturno tiene anillos y la Tierra no; a dónde vamos cuando morimos, son sólo algunos ejemplos. Una escuela con Método Montessori, igual que una de enseñanza tradicional. no estará preparada para responder a esta elevada curiosidad cognitiva en un aula donde los libros son de cuentos. La única ventaja sería que, al estar preparadas para ayudar a los niños a buscar sus respuestas, las guías podrían ayudarlos en el proceso.

Otra ventaja es que, aunque la lectoescritura se trabaja hasta los seis años, los niños sobresalientes que aprenden a leer por sí mismos antes, no son limitados y se les permite ayudar a la hora de leer historias en el aula infantil.

En la siguiente etapa, donde el currículo pone énfasis en asignaturas más especializadas que sólo conocimiento del medio y matemáticas simples, los niños con altas capacidades e intereses en ciencias tendrán oportunidad de explorar astronomía, meteorología, geología, zoología, descubrimientos e inventos y química, entre otras cosas.

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas. Son muchos los niños sobresalientes que discriminan de manera tajante entre lo que les interesa y lo que no. A lo primero le ponen toda su atención y a lo que no, ni amarrados y como el Método Montessori pretende respetar los intereses de los niños, puede haber muchas cosas, incluso herramientas para la vida, que lo chicos no aprenderán bien o donde no adquirirán las habilidades necesarias, simplemente porque no les dieron importancia y nadie los convenció de lo contrario. Este método no es para esas mentes “rebeldes” que buscan hacer sólo su voluntad, que retan porque no ven satisfecho su razonamiento, pues aunque hay cierta estructura, la libertad de elegir puede resultar contraproducente en la etapa inicial.

Y si por alguna razón la escuela no aplica el Método exactamente como fue creado, la mencionada libertad puede llegar al libertinaje y ya muchos de nosotros sabemos qué pasa cuando a nuestro abogado de tres años no se le ponen límites y se le deja hacer lo que quiere. No es que sea malo, claro que no, es que un alto porcentaje de chicos con altas capacidades está genuinamente convencido de que sus ideas son inmejorables, pese a que no puedan ver los peligros o inconvenientes por su normal inmadurez, y convencerlos de lo contrario, cuesta, pero si en la escuela le dicen a todo que sí, el resultado será un pequeño tirano.

Finalmente, el máximo inconveniente será la falta de retos. Este método está por completo en contra de la competencia y se entiende. La doctora Montessori vivió dos guerras mundiales y lo menos que quería era que los niños se vieran como rivales, pero aunque usted no lo crea, existe la competencia sana. No se trata de enseñarles que hay que aplastar al de junto, sino de mostrarles que hay otros chicos con ciertas habilidades que vale la pena tomar en cuenta para mejorar en lo personal y buscar metas más altas.

Si los niños viven año con año hasta llegar a la adolescencia que van a llegar a donde decidan y siempre estará bien, pueden perder de vista el valor del esfuerzo, de la evolución y caer en un lugar cómodo donde no buscarán ir más lejos, desperdiciando sus capacidades superiores y metiéndose en un lío, porque al salir de la educación básica se encontrarán con una realidad dura y cruda donde hay que competir para entrar a la preparatoria, donde hay que estudiar e invertir más tiempo en los libros y los apuntes para obtener una beca y conservarla, y donde los maestros no les dirán que qué bonito les quedó todo, sino que los presionarán para que den un resultado superior.

No a todos les pasa, ni todas las escuelas Montessori caen en la complacencia, recuerden que no se debe generalizar, pero vale la pena que lo sepas mamá, papá, para que cuando busques este método te asegures que lo aplican al cien por ciento y no es sólo una imagen de mercadotecnia, y que tu niño o tu niña de verdad está dando todo de sí.

Referencias

Edward, C. (2002). Three Approaches from Europe: Waldorf, Montessori, and Reggio Emilia.  University of Nebraska-Lincoln.

El Método Montessori. (s.f.) Fundación Argentina María Montessori.

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Estos son los artículos que conforman esta Serie:

  1. Nutrir a nuestros niños a través de un constructivismo renovado
  2. Mi peque tiene capacidades superiores, pero ¿qué escuela necesita?
  3. Pedagogía Waldorf, entre lo ideal y lo místico
  4. ¿Es el Método Montessori como lo pintan?
  5. Todo cubierto con el método Reggio Emilia
  6. Las ventajas del método Freinet en el desarrollo de la inteligencia emocional
  7. Escuela en casa: libertad y compromiso con los niños sobresalientes
  8. Nuevo modelo educativo: el beneficio de la duda