Nutrir a nuestros niños a través de un constructivismo renovado

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Estoy de vuelta con información que espero les sirva mucho. Como recordarán, la semana anterior les comenté que, según las características de nuestros niños con capacidades superiores, hay varias opciones entre los modelos educativos para atenderlos y que tengan la estimulación que requieren.

Me costó decidirme por dónde empezar, así que, para ser parejos, empezaré por hablar de uno donde todos los chicos tendrían lo que necesitan. Aclaro de una vez: las capacidades superiores se presentan en diferentes niveles, así que podría haber niños y adolescentes tan avanzados, que ningún modelo será suficiente. Será cosa de probar y por supuesto, esto es sólo una guía, porque no existe el modelo perfecto y depende mucho de cómo sea aplicado en las escuelas.

Arranquémonos, pues.

Aunque me referiré a un modelo del siglo pasado, lo cierto es que bien aplicado, funciona: el constructivismo. Si bien no hay características fijas en las capacidades superiores, sí es cierto que algunas están presentes casi siempre cuando se trata de conocimientos: altísima curiosidad, aprendizaje rápido, perseverancia en temas que les atraen, fuerte concentración en tareas interesantes según su perspectiva. El constructivismo puede atender a todo esto.

Los postulados de este modelo, en su enfoque sociocultural, señalan que el aprendizaje es significativo cuando se toma en cuenta el entorno de los niños, es decir, que cada cosa, cada nuevo conocimiento debe estar ligado a experiencias reales que vinculen la cultura, entendida ésta como el pasado, las tradiciones, las costumbres de una raza, etnia, familia o localidad rural o urbana, así como las relaciones sociales que se desarrollan en ésta.

Además, los alumnos deben ser los constructores de su propio conocimiento, es decir, ellos serán los responsables de lo que aprendan al aplicar en situaciones reales lo que el profesor, que es un guía, no sólo un proveedor de información, les muestre.

Esto es perfecto para niños y adolescentes sobresalientes. Al ser constructores de su conocimiento, ellos deciden hasta dónde llegar, cuánto profundizar y no se les impide investigar. Esto significa que se sacia su curiosidad y se llega hasta donde ellos necesitan. Además, al aplicarlo en su contexto, se dan cuenta del sentido que tiene el aprendizaje en una situación que es lógica para ellos. Es por esto que la educación tradicional es lo peor que les pasa a muchos de estos peques, pues al no entender qué chiste tiene aprender tal o cual cosa, la motivación brilla por su ausencia.

A estas alturas, seguro están pensando “ajá, y eso, ¿cómo se hace?”. Aquí entra el trabajo por proyectos. Les había dicho que algunas cosas parecen muy nuevas, pero la verdad es que no lo son tanto, lo que pasa es que en nuestro sistema educativo sólo se dice que se trabaja de cierta manera, pero la realidad es muy distinta. Los proyectos han sido siempre la base del constructivismo, así como la resolución de problemas, pero no esos que vienen por kilos en los libros de texto y que les preguntan a los niños: “Si Chuchito tiene 5 algodones de azúcar y se come 3, ¿qué le queda?” Y si la niña responde: “Un problema de diabetes”, se la ponen mal. Porque hasta eso, algunas cosas están mal redactadas.

Me refiero a problemas reales. A hacerlos salir al mundo a ver su entorno, a contar cuántas botellas de plástico se encuentran tiradas en la calle cada día de la semana, registrarlo, hacer una estadística y una gráfica de barras, investigar sobre los daños de esto al medio ambiente, las repercusiones, diseñar un folleto o un tríptico informativo y salir a repartirlo en las casas de los vecinos.

Y con un solo proyecto, ya trabajaron las inteligencias lógico-matemática, verbal-lingüística, visual-espacial, interpersonal, intrapersonal, kinestésica-corporal y de la naturaleza. Lo aplicaron a la vida real, toman conciencia de su participación en el mundo, profundizan en lo que les interesa, estimulan su creatividad, se hacen preguntas y buscan respuestas y como no queriendo, hasta filosofía y método científico se practica.

Al mismo tiempo se utilizaron contenidos de varias materias, incluyendo la computación, y esto hace que el aprendizaje sea atractivo, no tedioso y mucho menos repetitivo. Se avanza en los programas oficiales, pero si acatarrar a los chiquillos con tareas odiosas, que es otra cosa que a nuestros niños les cae como balde de agua fría.

Y, sí, papás y mamás, aunque no lo crean hay escuelas así, pero hay que buscarle. El constructivismo renovado está presente en lo que se conoce como Trabajo por Proyectos o Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) y en otra vertiente, el Aprendizaje Basado en Problemas, donde se plantea una situación real y los niños tienen que resolverla.

Pero ahora vamos a las buenas y a las malas noticias. Como siempre, las malas primero. Lo malo es que muchas escuelas se publicitan como constructivistas o que aplican el ABP y no es totalmente cierto. Hay que preguntar mucho y pedir evidencias de los trabajos en el aula para asegurar que sí lo hacen.

Otra cosa es que a veces, algunas escuelas de este tipo dejan de lado la parte artística, por centrarse en lo científico. Error, porque ya no se cumple el objetivo de la formación integral y la música, la danza, el teatro, la apreciación del arte visual, así como las manualidades, también están presentes en la alta capacidad y necesitan ser estimulados.

Lo bueno es que poco a poco hay más escuelas interesadas en este modelo y también hay instituciones que ofrecen cursos certificados de cómo aplicarlo, por lo que la capacitación de profesores es cada vez mayor, aunque hay que decir que esto sólo lo he visto en escuelas particulares. En escuelas públicas, ni pensarlo, y si encuentran alguna, porfa, no sean malos, me pasan el tip.

Si fui muy enredosa y les quedó alguna duda, o quieren profundizar en la información, estoy a sus órdenes. Me encuentran en Facebook con mi nombre completo y con gusto nos ponemos a platicar del asunto.

Referencias

López de Sosoaga, A., Ugalde, A., Rodríguez, P., Rico, A. (2015). La Enseñanza por proyectos: una metodología necesaria para los futuros docentes. Opción, vol. 31, núm. 1, 2015, pp. 395-413. Recuperado de: http://www.redalyc.org/pdf/310/31043005022.pdf

Morales, P., Landa, V. (2004). Aprendizaje Basado en Problemas. Theoría (en línea), 13. Recuperado de: http://www.redalyc.org/html/299/29901314/

Trilla, J. (2010). El legado pedagógico del Siglo XX para la escuela del Siglo XXI. México: Siglo XXI Editores.

Serrano, J., Pons, R. (2011). El constructivismo hoy: enfoques constructivistas en la educación. Revista electrónica de investigación educativa. REDIE vol.13 no.1 Ensenada. Recuperado de: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1607-40412011000100001

Estos son los artículos que conforman esta Serie:

  1. Nutrir a nuestros niños a través de un constructivismo renovado
  2. Mi peque tiene capacidades superiores, pero ¿qué escuela necesita?
  3. Pedagogía Waldorf, entre lo ideal y lo místico
  4. ¿Es el Método Montessori como lo pintan?
  5. Todo cubierto con el método Reggio Emilia
  6. Las ventajas del método Freinet en el desarrollo de la inteligencia emocional
  7. Escuela en casa: libertad y compromiso con los niños sobresalientes
  8. Nuevo modelo educativo: el beneficio de la duda