Pedagogía Waldorf, entre lo ideal y lo místico

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Seguimos por el viaje a través de los modelos educativos que pueden ser benéficos para los niños con aptitudes sobresalientes, altas capacidades o sobredotación y en esta entrega les presento los pros y contras de la pedagogía Waldorf, pero ¿qué creen? Ésta tampoco es nueva, aunque se conoce poco.

Todo empezó en Alemania en 1919, cuando Emil Molt, dueño de la cigarrera Waldorf-Astoria encargó a Rudolf Steiner la creación de una escuela que atendiera a los hijos de sus trabajadores. La cosa se pone más interesante, porque Steiner, al parecer, fue polímata, es decir, una persona que fue capaz de desarrollar varias actividades y dominarlas hasta un nivel de excelencia, y en su caso, de manera autodidacta. Como referencia: Leonardo DaVinci ha sido el máximo polímata en la historia de la humanidad.

Steiner fue filósofo, educador, literato, artista, autor de obras de teatro y pensador/activista social y creó la llamada antroposofía, teoría de desarrollo humano en la que basó el modelo educativo que tomó el nombre de la cigarrera. Su idea era que el hombre debe desarrollarse como un ser integral, con habilidades sociales no sólo para su beneficio personal, sino para su contribución al mundo. La libertad es un concepto básico en esta enseñanza, pues es imposible desarrollar a una persona moralmente responsable, si se le reprime.

Y empiezan las buenas noticias: las evaluaciones son cualitativas, es decir, se observa el desempeño de los alumnos de acuerdo a su desarrollo y la adquisición de habilidades, pero no se basan en pruebas cuantitativas, o lo que es lo mismo, en exámenes donde se escriban cosas de memoria, aunque se usan ocasionalmente. Como algunos de ustedes ya se habrán dado cuenta, muchos de nuestros niños no se llevan bien con las pruebas estandarizadas de la enseñanza tradicional por varias razones: porque la redacción de las preguntas puede resultar ambigua para una mente divergente y no les queda claro cómo responder (o qué quiere el profesor que respondan) o porque no les supone ningún reto y no le encuentran sentido a contestarlas, o porque les parece una enorme pérdida de tiempo si ya demostraron con anterioridad que han aprendido y tienen adquirido el conocimiento, entre otras cosas. Para algunos, son casi, casi, un insulto.

Otra ventaja es que la enseñanza es más individualizada y se permite avanzar a los niños de acuerdo a sus ritmos personales, hay un fuerte fomento a la creatividad y al ser de tipo holístico, el contenido curricular es transversal, es decir, se relacionan varias materias entre sí, igual que en la vida cotidiana, lo cual hace que el aprendizaje tenga sentido en cuanto se vincula de manera directa con la realidad de los estudiantes.

Steiner estaba convencido de los beneficios del aprendizaje colaborativo y de que el estudiante sea responsable de su propio aprendizaje, conceptos que en México nos quieren vender como novedosos, pero que son más viejos que cantar sentado.

La enseñanza en la Pedagogía Waldorf se divide en tres etapas. La primera de ellas, la infantil, va de los 0 a los siete años. ¡¡¿¿Cómo, desde recién nacidos en la escuela??!! Calma. En esta etapa todo es juego. El objetivo es que se desarrollen las habilidades visoespaciales, kinestésicas y que se relacionen con el entorno físico, pero todo de manera lúdica. Para los que ya caminan se usan talleres como jardinería y manualidades, para otros un poco más grandes, cocina y tejido. Nada de que “siéntate para que te enseñe las letras” y “no te muevas porque tienes que repetir el ma-me-mi-mo-mu”. Todo lo contrario: tienen que moverse, expresarse libremente, explorar.

Los juegos continúan en la siguiente etapa, de siete a 14 años, donde se privilegia el aprendizaje de idiomas como el alemán, obviamente, el inglés y otros que la propia escuela decida, lo cual es genial para los niños con capacidades superiores, pues aquellos con habilidad sobresaliente en el área verbal-lingüística, tendrán una excelente estimulación, además de que, en general, el aprendizaje de idiomas ayuda a establecer más sinapsis y eso es vital en el desarrollo de todas las áreas cognitivas.

El aprendizaje a través de las emociones es algo que Steiner ya había descubierto mucho antes de que en el siglo XXI la neuroeducación nos dijera que es importante. Y esto se consigue a través de las representaciones, imágenes, juegos de rol, experimentación y actividades artísticas. Así que, papás con chicos con habilidades sobresalientes en música, artes plásticas, teatro y danza, vale la pena checar a Waldorf.

La tercera etapa, casi inexistente en nuestro país, va de los 14 a los 21 años y busca consolidar la personalidad de los alumnos, estimular su pensamiento crítico y reforzar los valores universales que debieron adquirir en las etapas anteriores.

Todo lo que se explicó es la forma en que se enseñan materias como matemáticas, física, química, lengua, historia, geografía, astronomía, entre otras.

Un punto en contra es que las escuelas con Pedagogía Waldorf no siempre están incorporadas a la Secretaría de Educación Pública y por tanto, los niños no adquieren certificaciones oficiales por sus estudios, lo cual, sin embargo, se puede solucionar con la certificación a través del INEA (Instituto Nacional para la Educación de los Adultos). Además, si no están incorporadas, las escuelas son libres de elegir sus contenidos curriculares, lo cual puede ser muy bueno, si éstos ofrecen mejores aprendizajes que los contenidos de la SEP, pero no siempre es así. De nuevo, hay que investigar y analizar a fondo este tema si se está buscando inscribir a un peque en una escuela con esta pedagogía.

También es cierto que, igual que en la enseñanza tradicional, los grupos están conformados por edad, no por habilidad, aunque esto se compensa con la libertad que tienen los estudiantes para avanzar a su ritmo.

Una de las mayores críticas a esta pedagogía es que Steiner no era experto en educación cuando la creó y según él mismo dijo, la ideó a través de un “trance místico”, por lo cual muchos la señalan como charlatanería, esoterismo y cosas parecidas. El pensamiento mítico y la imaginación que se fomentan en la etapa infantil, es llamada “indoctrinamiento” por algunos que aseguran que se les enseña a los niños a creer en supersticiones.

La realidad es que no se puede estar seguro de cómo funciona cada escuela basada en esta pedagogía sino hasta que se investiga a fondo y esa, papá, mamá, será tu tarea si te interesó el método. Muchas escuelas ahora sólo utilizan sus principios básicos y no se meten en nada que tenga relación con las ciencias ocultas, místicas, esotéricas nombradas por sus detractores, pero no hay garantía de que todas sean así, por lo tanto, te toca preguntar todo lo que sea necesario para asegurarte de que no le meterán a tu hijo o hija ideas raras (o quizá sí estás de acuerdo con ellas y en todo caso, es tu decisión), y que en realidad sí le ayudará al desarrollo de sus capacidades sobresalientes, tanto en lo cognitivo, como en lo emocional y social.

Si tienes preguntas o inquietudes, sigo a tus órdenes y puedes contactarme a través de Facebook o por mensaje personal. ¡Seguimos!

Referencias

Edward, C. (2002). Three Approaches from Europe: Waldorf, Montessori, and Reggio Emilia.  University of Nebraska-Lincoln.

Foro internacional de la pedagogía Waldorf/Steiner (2017).

What is Waldorf education? (s.f.).

Estos son los artículos que conforman esta Serie:

  1. Nutrir a nuestros niños a través de un constructivismo renovado
  2. Mi peque tiene capacidades superiores, pero ¿qué escuela necesita?
  3. Pedagogía Waldorf, entre lo ideal y lo místico
  4. ¿Es el Método Montessori como lo pintan?
  5. Todo cubierto con el método Reggio Emilia
  6. Las ventajas del método Freinet en el desarrollo de la inteligencia emocional
  7. Escuela en casa: libertad y compromiso con los niños sobresalientes
  8. Nuevo modelo educativo: el beneficio de la duda